El documento que hoy presentamos ante el Poder
Electoral, pero especialmente a la consideración del laborioso y heroico pueblo
venezolano y a su combativa juventud, es una propuesta de programa electoral
que continúa y profundiza algunas de las líneas estratégicas ya contenidas en
el Primer Plan Socialista de la Nación Simón Bolívar, y que están en
pleno desarrollo y ejecución.
Debemos señalar que el Segundo Plan Socialista,
para el período 2013-2019, ya está en proceso de elaboración. Y es la actualización
de la carta estratégica que habrá de guiarnos por la ruta de la transición al
socialismo bolivariano del siglo XXI, contempla cinco grandes objetivos
históricos, a saber:
- Defender,
expandir y consolidar el bien más preciado que hemos reconquistado después
de 200 años: la Independencia Nacional.
- Continuar
construyendo el socialismo bolivariano del siglo XXI, en Venezuela, como
alternativa al sistema destructivo y salvaje del capitalismo y con ello
asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de
estabilidad política y la mayor suma de felicidad” para nuestro
pueblo.
- Convertir
a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político
dentro de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que
garanticen la conformación de una zona de paz en Nuestra América.
- Contribuir
al desarrollo de una nueva Geopolítica Internacional en la cual tome
cuerpo un mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el
equilibrio del Universo y garantizar la paz planetaria.
- Preservar
la vida en el planeta y salvar a la especie humana.
El primero de ellos, relativo a la
consolidación de nuestra Independencia, se refiere al conjunto de objetivos
nacionales y estratégicos en los órdenes político, económico, social y
cultural, principalmente, cuyo alcance nos permitirá sentar las bases de la
irreversibilidad de la soberanía nacional.
Contempla la necesidad de garantizar
la continuidad del proceso revolucionario, lo que implica lograr la más
contundente victoria popular en las elecciones presidenciales del 7 de octubre
del 2012. Para ello, la unidad de los trabajadores y trabajadoras, pequeños y
medianos productores y productoras del campo y la ciudad, así como demás
sectores sociales del pueblo, es condición indispensable. Asimismo, se plantea preservar
la soberanía sobre nuestros recursos petroleros en particular, y naturales en
general. Lo anterior, a su vez, habrá de traducirse en la capacidad fortalecida
para manejar soberanamente el ingreso nacional. Lograr la soberanía
alimentaria, desencadenando nuestro potencial agroproductivo, será otro de las
objetivos estratégicos.
De vital importancia para el logro de este primer
gran objetivo, es el pleno desarrollo de nuestras capacidades
científico-técnicas, creando las condiciones para el desarrollo de un modelo
innovador, transformador y dinámico, orientado hacia el aprovechamiento de las
potencialidades y capacidades nacionales, así como la necesidad de afianzar la
identidad nacional y nuestro-americana, partiendo del principio bolivariano de
que “la Patria es América”.
Por último, se incluye en este primer gran objetivo
el fortalecimiento del poder defensivo nacional, consolidando la unidad cívico
militar e incrementando el apresto operacional de la Fuerza Armada Nacional
Bolivariana para la defensa integral de la Patria.
En cuanto al segundo gran
objetivo histórico, se prefigura en las formas de construcción del
socialismo nuestro para alcanzar la suprema felicidad social del pueblo, esto
pasa, en primer lugar, por acelerar el cambio del sistema económico,
trascendiendo el modelo rentista petrolero capitalista al modelo económico
productivo socialista , dando paso a una sociedad más igualitaria y justa,
rumbo al socialismo, sustentado en el rol del Estado Social y Democrático, de
Derecho y de Justicia, con el fin de seguir avanzando en la plena satisfacción
de las necesidades básicas para la vida de nuestro pueblo: la alimentación, el
agua, la electricidad, la vivienda y el hábitat, el transporte público la
salud, la educación, la seguridad pública, el acceso a la cultura, la
comunicación libre, la ciencia y la tecnología, el deporte, la sana recreación
y al trabajo digno, liberado y liberador.
Lo anterior se relaciona con la
necesaria promoción de una nueva hegemonía ética, moral y espiritual que nos
permita superar los vicios, que aún no terminan de morir, del viejo modelo de
sociedad capitalista. Al respecto, mención especial merece el propósito expreso
de seguir avanzando en el desarrollo de un modelo de seguridad pública para la
protección de la vida humana y direccionar una definitiva revolución en el
sistema de administración de justicia, para acabar con la impunidad, lograr la
igualdad en el acceso y erradicar el carácter clasista y racista en su
aplicación.
Por último, para el logro de este segundo
gran objetivo es estratégico desatar la potencia contenida en la Constitución
Bolivariana, logrando la irrupción definitiva del nuevo Estado Social y
Democrático, de Derecho y de Justicia, mediante la consolidación y expansión
del poder popular a través de las Misiones y Grandes Misiones Socialistas y el
autogobierno en poblaciones y territorios específicos conformados como Comunas,
entre otras políticas.
El tercer gran objetivo histórico, convertir a
Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro
de la Gran Potencia Naciente de América Latina y el Caribe, que garantice la
conformación de una zona de paz en Nuestra América, se orienta hacia la
consolidación del poderío político, económico y social para lo cual se requiere
entre otras metas, la definitiva irrupción del Estado Democrático y Social, de
Derecho y de Justicia, y el fortalecimiento de la estabilidad y la paz de la
Nación.
Más allá, esta propuesta histórica incluye el
objetivo estratégico de desarrollar el poderío económico nacional, aprovechando
de manera óptima las potencialidades que ofrecen nuestros recursos. Igualmente,
se propone ampliar el poderío militar para la defensa de la Patria,
fortaleciendo la industria militar venezolana, y profundizando la nueva
doctrina militar bolivariana y el desarrollo geopolítico nacional.
Lo cual comprende el compromiso de seguir
desempeñando un papel protagónico en el proceso de construcción de la unidad
latino-americana y caribeña, impulsando la Alianza Bolivariana para los Pueblos
de Nuestra América (ALBA) y Petrocaribe, así como dinamizando los nuevos
espacios regionales: la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad
de Estados Latino Americanos y Caribeños (CELAC).
El cuarto gran objetivo histórico implica
continuar transitando el camino en la búsqueda de un mundo multicéntrico y
pluripolar, sin dominación imperial y con respeto irrestricto a la
autodeterminación de los pueblos. Por último, plantea la necesidad de seguir
sumando esfuerzos por desmontar el sistema neocolonial de dominación imperial,
eliminando o reduciendo a niveles no vitales el relacionamiento económico y
tecnológico de nuestro país con los centros imperiales de dominación, entre
otros propósitos.
El quinto de los grandes objetivos
históricos se traduce en la necesidad de construir un modelo económico productivo
ecosocialista, basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza,
que garantice el uso y aprovechamiento racional y óptimo de los recursos
naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza.
En tal sentido, es necesario ratificar la defensa
de la soberanía del Estado venezolano sobre los recursos naturales vitales.
Este quinto gran objetivo histórico, convoca a
sumar esfuerzos para el impulso de un movimiento de carácter mundial para
contener las causas y revertir los efectos del cambio climático que ocurren
como consecuencia del modelo capitalista depredador.
Este Programa de Gobierno para la Independencia
Nacional y el Socialismo que presentamos, no es más que una convocatoria a un
amplio debate de ideas y propuestas en el seno del pueblo venezolano, que sirva
para elaborar el II Plan Socialista de la Nación Simón Bolívar (2013-2019) y
seguir conformando el gran bloque histórico, democrático y popular integrado
por los obreros y obreras, campesinos y campesinas, estudiantes, afrodescendientes,
indígenas, académicos y académicas, pequeños y medianos productores y
productoras del campo y la ciudad, comerciantes, transportistas, motorizados,
maestros y maestras, profesionales de la salud y en general, servidores y
servidoras públicos, mujeres, militares, pobladores, pescadores y pescadoras,
cultores y cultoras, deportistas, líderes comunales y sindicales y de manera
muy especial por la juventud venezolana.
Para lograrlo, podemos decirlo parafraseando a
nuestro Padre Simón Bolívar, la unidad es imprescindible para la obra de
nuestra regeneración.
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