domingo, 21 de abril de 2013

La Quinta Generacion


La Ley Orgánica de Educación aprobada recientemente por la Asamblea Nacional, es producto de la investigación y el análisis profundo de la reflexión histórica de nuestro país y la determinación de un pueblo a ser libre. Por eso me atrevo a decir que ésta es la mejor Ley de Educación aprobada desde 1811, cuando se formó la I República y nació nuestra primera Constitución. Hoy la oposición irracional sale a la satanización de la ley y al juego mediático del terror y la desinformación;pero solo la verdad nos hará libres. Bolívar decía “nos han dominado mas por el engaño, que por las armas”, por lo cual el estudio de la Ley es un requisito indispensable para emitir cualquier juicio de valor, y a raíz de esto le hago entrega a mi pueblo de algunas reflexiones e investigaciones, para que tenga las herramientas y conocer de manera sencilla una de las leyes más humanista y liberadora que se haya aprobado hasta nuestros días.
Comenzaremos por hablar un poco de las corrientes de pensamiento que han influido y marcado la historia del enfoque educativo desde hace más de cuatro generaciones, Venezuela transito por una primera generación en el ámbito educativo que fue signada por el medisionismo darwinista, que proponía que la medición de la inteligencia y el conocimiento, se demostraba solo a través de la velocidad del ser humano para responder una pregunta, resolver un problema. Era la época del coeficiente intelectual, de moda en el imperio. Esta educación basada en la competitividad, inventada para excluir al ser humano, se manifestaba en nuestras aulas de clases, cuando nuestros docentes clasificaban de inteligentes y brutos a nuestros niños, y lo más importante era la reproducción del conocimiento y no el ser humano en su contexto de manera integral.

Llegó una segunda generación que impuso el sistema más duro de la educación dominadora centrando la educación en el docente. Este docente era TODOPODEROSO, era el único dueño del conocimiento; fue la época de los mayores castigos propugnado a nuestros niños, bajo la premisa “la letra entra con sangre”, concepción emitida por la religión inquisidora, cuando se colocaban de rodillas con piedras en las manos y los brazos levantados a los niños en el patio de la escuela, sometidos al escarnio público y con el consentimiento de los padres, quienes veían al docente como el único conocedor de la verdad. Educaban para la reproducción del conocimiento y la exclusión y es de notar que este castigo era impartido a los negros “brutos” y al mestizo “pobre”. De esta educación dominadora y excluyente, Bolívar dijo “nos han dominado más por el engaño que por las armas”.

Llegó la tercera generación, entonces la educación dejó de centrarse en el conocimiento acumulativo y memorístico o en el docente y se centró en el contenido. Al docente no le importaba si los niños aprendían o no, lo importante era cumplir con el total de objetivos previstos en el contenido programático. Se escuchaba la frase “materia vista”, y “el 20 es de los libros”, tú no puedes saber más que los libros. Luego llegó la cuarta generación que mantuvo todos los vicios anteriores y agregó uno nuevo la “Educación Mercantilista”. Llenos del positivismo “comtiano” y todos sus dogmas, transformaron la educación en un negocio, se inventaron los cursos de recuperación, que se hacían en casa de los docentes y había que pagar por ellos y la garantía era el 10 en la materia, y se escuchó la frase 10 es 10 y lo demás es lujo. Esto dio pie al inicio de la masificación de los colegios privados de la actualidad. El alumno dejó de ser visto como sujeto de derecho, como ser humano, ahora era cliente, como un recipiente vacio que debía ser llenado por el conocimiento que el docente vertía en su conciencia. Marx(1828) dijo “ La burguesía despojó de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían como venerables y dignas de piadoso respeto: al médico, al jurisconsulto, al sacerdote, al poeta, al hombre de ciencias, al maestro los ha convertido en sus servidores asalariados”.
Hoy estamos transitando y construyendo la quinta generación, que centra la educación en los niños, niñas, y adolescentes y que se basa en leyes que proponen que ellos son sujetos de derecho, así lo consagra la LOPNA. Tenemos nuevo diseño curricular que inserta otros contenidos como el Ser, el Hacer y el Convivir. Se insertó la evaluación cualitativa y la didáctica educativa basada en las ideas de Vitgosky, Brunner, Piaget, Simón Rodríguez, Luis Beltrán Prieto y otros. Se ha despojado al docente de la verdad absoluta y se propone la construcción colectiva del conocimiento, el aprendizaje como producto de todos. El mayor reto del docente es lograr el aprendizaje significativo para los niños. Basado en el humanismo social desea erradicar la violencia del espacio escolar y crear espacios para la paz, para el trabajo liberador, para la creación. Y transformar la escuela en el centro del quehacer comunitario y la comunidad en el centro del quehacer educativo, de allí que no podemos descalificar la participación de los consejos comunales ni mucho menos de la comunidad.

Es necesario hoy más que nunca matrimoniar la escuela con la comunidad y hacerlo bajo la rectoría del Estado venezolano que no es más que la premisa del estado docente planteado por Bolívar y Simón Rodríguez. En la ley están recogidas todas estas ideas y premisas que hacen del nuevo republicano un ser mas humano más digno y mejor, En esta primera entrega me despido diciéndole en Hora buena Viva la nueva Ley de Educación, La ley Humanista. Hasta la victoria siempre.


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